Resistir, reinventarse y reconectar, ¿será la nueva hoja de ruta del industrial actual?
Por María Eva González
En un año donde la industria argentina sigue siendo golpeada, las cifras nos interpelan. Se habla de una caída, de sectores frenados, de persianas que no se levantan, detrás de cada número hay una historia, detrás de cada historia, hay una decisión: resistir o reinventarse.
Desde el corazón del Parque Industrial Pilar, donde las historias de crisis se multiplican, operarios, dueños de PyMEs, mujeres técnicas y jóvenes que sueñan con trabajar, lo que más escucho no es desesperanza… sino cansancio, un cansancio lógico que quizá tiene que ver con la época del año. Pero también un deseo profundo de no bajar los brazos, y ahí es donde aparece la clave: reconectar con el propósito, con el para qué hacemos industria.
La apertura de importaciones, la inflación sostenida y la incertidumbre económica obliga a repensar todo. ¿Qué productos tienen sentido hoy? ¿Qué alianzas pueden fortalecerlos? ¿Qué oportunidades se pueden generar si se deja de competir solos y empiezan a pensar en vincularse estratégicamente?
Si yo fuera industrial, adoptaría una visión 360, mas global, y quizá, según el rubro, apostaría a analizar nuevas estrategias, por ejemplo, diversificación, abrir nuevos nichos, ofrecer servicios asociados al tipo de producto. Colaboración, trabajar en red con otras empresas, compartir recursos, aunar esfuerzos, capacitación en conjunto cuidando a los equipos humanos, no como un extra, sino como un factor estratégico de productividad ya que lo emocional también impacta en la eficiencia.
No es tiempo de encerrarse, sino de reimaginar la industria como comunidad viva. Es interesante ver cómo pequeñas acciones generan grandes cambios, desde una charla con un consultor de reingeniería, hasta participación en cámaras de los distintos rubros para buscar sinergias, buscar un paraguas que represente el negocio para no luchar solo.
También es momento de cambios, si haces siempre lo mismo, obtendrás los mismos resultados, y hoy la innovación no solo es tecnología, sino también una nueva forma de mirar el futuro analizando cada escenario con todo el ecosistema de apoyo.
Argentina ya vivió muchas crisis, siempre salimos adelante, y eso fue porque alguien eligió seguir produciendo. El verdadero capital de la industria no son las máquinas, ni los galpones, ni los balances, son los equipos humanos. Y si las personas no están bien, nada se sostiene.
Hoy más que nunca, apostar por el propósito, la vinculación y la humanidad es un acto productivo, se vienen los balances del cierre del año y hay que diagramar lo que será la estrategia del 2026 y para eso hay que estar en eje, tomar conciencia de dónde estamos parados, hacia donde queremos ir y que necesitamos para lograrlo en distintos escenarios.
