La fatiga silenciosa de las PyMEs: cómo sostener empresas sin dejar caer a las personas
Mes de julio, se escuchan conversaciones sobre costos, ventas, importaciones, impuestos o financiamiento. Pero hay un tema que aparece más bajito, casi en voz baja, y que sin embargo atraviesa todo, las personas y el agotamiento, el cansancio financiero y el físico, personal.

Ya pasó la adrenalina del inicio del año, todavía falta mucho para cerrar objetivos y empiezan a aparecer las preguntas difíciles: ¿cómo mantengo competitividad?, ¿cómo cuido la caja sin perder personas valiosas?
Hoy no alcanza con administrar números, también hay que administrar energía.
Durante años se habló del empresario agotado y del trabajador agotado como temas separados. Creo que llegó el momento de decir algo incómodo: si uno se rompe, el otro tampoco gana.
Las industrias y las PyMEs necesitan rentabilidad para existir, pero también necesitan personas comprometidas, creativas y emocionalmente disponibles para resolver problemas. Uno de los grandes dolores actuales, la dificultad para construir relaciones laborales de largo plazo.
Hay empresas que sienten que formar personas ya no garantiza permanencia, en contrapartida hay trabajadores que sienten que comprometerse ya no garantiza estabilidad. Y en esa desconfianza mutua perdemos todos.
Por eso creo que el segundo semestre necesita decisiones concretas. Desaprender lo aprendido y reaprender lo necesario para avanzar, hablar con honestidad, reveer objetivos, desafíos y posibilidades reales.
Escuchar a quienes están en planta día a día, a los equipos, reconocer esfuerzos y construir espacios donde el error sea aprendizaje y no castigo.
Importante ampliar oportunidades, necesitan incorporar más mujeres, más jóvenes y más diversidad de experiencias, no como acto simbólico, sino como estrategia de competitividad, porque el futuro industrial no será solamente tecnológico, será profundamente humano.
En tiempos difíciles, las empresas que sobreviven no son siempre las que más recursos tienen, sino las que logran mantener confianza interna mientras ajustan el rumbo. Porque la industria argentina necesita eficiencia, pero también necesita esperanza organizada, volver a dar las cartas quizá.
Por María Eva GonzálezMujeres por la Industria – Parque Industrial Pilar
Por María Eva González





