Por una industria más justa, más igualitaria y, en definitiva, más competitiva
Por: María Eva González*
Este mes de marzo queremos visibilizar la falta de aporte de valor de las mujeres en puesto de decisión, sin mujeres en las cámaras, la foto de la industria está incompleta, que marzo no se quede en el gesto simbólico.
Hoy más que nunca, el sector necesita resiliencia, y no se construye solo con máquinas o financiamiento, sino también con liderazgos diversos que entiendan la complejidad de las personas que sostienen cada planta y cada PyME.
Este 8 de Marzo en el plano industrial, las cámaras hablan cada vez más con una sola voz… masculina. Hay que visibilizar esta necesidad de contar con más mujeres en gremio, en las PyMEs y en las plantas industriales hay cada vez más mujeres con capacidad de decisión, ¿por qué casi no las vemos en las comisiones directivas de las cámaras empresarias? Eso no es solo un problema simbólico: es un problema de competitividad, de innovación y de futuro.
En el empleo industrial formal, las mujeres representan apenas alrededor del 20% y su presencia se reduce aún más cuando miramos posiciones jerárquicas y conducción de grandes empresas. Aun así, distintos relevamientos muestran que entre un 30% y más del 40% de las MiPyMEs del país tienen a una mujer en la conducción o codirección. Es decir: las mujeres ya están liderando empresas, generando empleo y tomando riesgo empresario.
Sin embargo, cuando se mira el mapa de las entidades gremiales empresarias (cámaras sectoriales, territoriales y federaciones), la participación femenina se desploma. apenas alrededor del 10% de las entidades asociadas están presididas por mujeres.
La conclusión es clara: tenemos mujeres liderando PyMEs, pero casi no tenemos mujeres liderando las mesas donde se decide por esas PyMEs, es un tema importante para tratar,
Es difícil para quienes no han participado en cámaras, lo que no se ve, difícilmente se transforme en política sectorial. Cuando las cámaras están integradas casi exclusivamente por varones se priorizan miradas y problemas desde una experiencia homogénea.
Se subrepresentan temas clave como corresponsabilidad en los cuidados, movilidad de las trabajadoras, violencia de género en el ámbito laboral, brechas salariales y acceso a financiamiento con perspectiva de género.
Las cámaras son espacios de construcción de poder blando, desde allí se negocia con el Estado, se acuerdan programas de capacitación, se definen prioridades de inversión y se construyen narrativas sobre la industria que queremos. Si las mujeres no están ahí, la mitad del talento queda afuera del diseño del futuro productivo. Se desaprovecha evidencia, equipos directivos diversos toman mejores decisiones, gestionan mejor el riesgo e innovan más.
Se necesitan acciones concretas que dueños de PyMEs, gerentes y referentes industriales pueden tomar ya mismo: Impulsar candidatas dentro de las propias cámaras, no alcanza con estar de acuerdo con la igualdad, hay que proponer nombres, respaldar liderazgos femeninos, votar listas donde efectivamente haya mujeres con posibilidad real de presidir comisiones y no solo ocupar vocalías decorativas.
Ser realistas con la agenda de reunión y los horarios ya que muchos espacios gremiales siguen organizándose con la lógica de reuniones eternas, fuera de hora y lejos de todo. Eso excluye a quienes tienen responsabilidades de cuidado, que todavía recaen mayormente en mujeres. Ajustar formatos, horarios y modalidades híbridas abre puertas reales de participación.
Reconocer y visibilizar referentes femeninos del propio sector, invitar empresarias, ingenieras, jefas de planta y técnicas a exponer en jornadas, paneles y comisiones; no solo en actividades de Día de la Mujer. La presencia reiterada construye legitimidad y rompe la idea de que el liderazgo industrial es, por naturaleza, masculino.
Comprender e incorporar la diversidad como criterio de competitividad, así como se habla de eficiencia energética, transformación digital o calidad certificada, la diversidad de género en la conducción empresaria debería ser vista como una ventaja competitiva: mejora la lectura del mercado, enriquece las estrategias y fortalece la reputación.
Conclusión: sin mujeres en las cámaras, la foto de la industria está incompleta, tiene por delante desafíos enormes como productividad, inserción internacional, transición energética, innovación tecnológica. Enfrentarlos con la mitad del talento subrepresentado en las estructuras de decisión no es solo injusto: es ineficiente.
Que este mes de marzo sea el comienzo del cambio y que cada mujer oficie como célula de contagio para las que vendrán en esos espacios de decisión. Feliz día

