La industria textil profundiza su parálisis operativa con el 60% de su capacidad ociosa
Con una caída del 23,3% en el primer trimestre y la pérdida de 22.000 puestos laborales desde 2023, el sector califica de inviable la reconversión laboral propuesta.

Hilandería textil: la parálisis del mercado interno empuja a la capacidad ociosa de las fábricas locales.
La industria textil y de indumentaria argentina atraviesa en junio de 2026 un escenario que referentes sectoriales no dudan en calificar de crisis terminal. De acuerdo con los reportes de la Fundación ProTejer, la cadena de valor textil acumuló en los primeros meses del año un desplome de producción superior al 23% interanual, ubicándose más de un 31% por debajo de los registros de 2023. La debilidad de la demanda del mercado interno y el aumento exponencial de la competencia de productos importados terminados han deprimido la rentabilidad de las hilanderías y tejedurías nacionales.
La profundidad de la recesión se refleja con crudeza en los índices de utilización de la infraestructura fabril. El bloque de hilados y tejidos opera a apenas un 40,2% de su capacidad instalada, lo que implica que, en promedio, siete de cada diez máquinas en las plantas textiles permanecen inactivas debido al desplome de la demanda interna y la consecuente parálisis de los canales comerciales de indumentaria.
Cierre de establecimientos, caída en eventos comerciales y empleo
El impacto social y económico de esta crisis se evidencia en el cese de operaciones de más de 800 establecimientos productivos y talleres de confección a lo largo del país en los últimos dos años. Asimismo, los registros del empleo formal del sector muestran que la cadena de valor textil, confecciones y calzado ha perdido más de 22.000 puestos de trabajo formales directos desde fines de 2023. La falta de dinamismo comercial quedó en evidencia incluso en eventos masivos de venta electrónica como el Hot Sale de mayo, donde la categoría de indumentaria registró una contracción real de ventas cercana al 10% interanual.
Ante este panorama, Luciano Galfione, presidente de la Fundación ProTejer, cuestionó públicamente las propuestas oficiales destinadas a promover la "reconversión laboral" de trabajadores textiles despedidos para que se inserten en actividades primarias extractivas como la minería o el sector petrolero. Galfione calificó de inviable esta transferencia de mano de obra en el corto plazo debido a las distancias geográficas y la falta de formación técnica especializada, señalando que la desaparición del entramado textil pyme representa la pérdida definitiva de un capital de conocimiento especializado y destruye fuentes de trabajo genuinas de alta incidencia social.
Por Catálogo Industrial Digital





