El verdadero debate: costos, impuestos y productividad
Más allá de la coyuntura de demanda o de la apertura comercial, el debate de fondo que atraviesa a la industria argentina en 2026 es estructural: la competitividad sistémica.

Más allá de la coyuntura de demanda o de la apertura comercial, el debate de fondo que atraviesa a la industria argentina en 2026 es estructural: la competitividad sistémica.

El primer bimestre de 2026 consolidó una tendencia que ya se insinuaba hacia el cierre del año anterior: la industria argentina opera en un escenario de demanda interna contraída, bajo dinamismo en nuevos pedidos y expectativas empresariales moderadas.

Este mes de marzo queremos visibilizar la falta de aporte de valor de las mujeres en puesto de decisión, sin mujeres en las cámaras, la foto de la industria está incompleta, que marzo no se quede en el gesto simbólico.

La desaceleración industrial no solo se refleja en volúmenes de producción o niveles de facturación.

Uno de los rasgos más preocupantes del escenario industrial actual no es únicamente la caída en los niveles de actividad, sino su comparación con el pasado

El desempeño de la industria argentina en el inicio de 2026 no solo resulta preocupante en términos internos.

El escenario industrial 2026 no admite pasividad.

¿Existe un punto de retorno para la inversión productiva cuando el rendimiento del arbitraje financiero de corto plazo cuadruplica la tasa de retorno de la inversión en bienes de capital?

Más allá de los números, lo que está en juego es una discusión estructural sobre competitividad, reglas de juego y estrategia de desarrollo.

El año productivo arranca en un mundo que sigue reacomodando sus fichas, las cadenas logísticas que aún arrastran efectos de la pandemia, tensiones geopolíticas, presión por la transición energética y empresas globales que revisan dónde producen y a quién le compran.